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Predica Bob Sorge
Esta poderosa enseñanza nos invita a entrar en la realidad transformadora del lugar secreto—ese espacio íntimo donde nos encontramos con Dios a través de Su Palabra. En el centro de este mensaje hay una distinción crucial entre logos y rhema: la Palabra escrita versus la Palabra hablada que cobra vida en nuestro corazón.
Descubrimos que mientras el logos es la revelación que Dios dio a otros y quedó registrada en la Escritura, el rhema es lo que Dios nos habla directamente a nosotros a través de esa misma Escritura. La enseñanza enfatiza que no podemos recibir el rhema de otra persona como si fuera propio; debemos obtenerlo del cielo nosotros mismos mediante una meditación prolongada y apasionada en el logos.
Basándonos en el Salmo 119:92, se nos recuerda que en medio de nuestras aflicciones es la Palabra de Dios la que se convierte en nuestro deleite y nuestra supervivencia. El lugar secreto no siempre es emocionante o dramático; muchas veces es silencioso, incluso puede parecer aburrido. Pero aquí está el secreto: si seguimos sembrando diariamente en el logos, eventualmente cosecharemos rhema.
Este es el principio de Gálatas 6:8: sembrar para el Espíritu significa que cosecharemos del Espíritu. Cuando el Espíritu de revelación viene sobre nosotros y vemos algo acerca de Jesús que nunca antes habíamos visto, experimentamos lo que el Cantar de los Cantares llama los besos de Su boca.
Una vez que hemos probado el rhema, nos volvemos dependientes de él, y ninguna cantidad de siembra parece excesiva con tal de recibir otra palabra del cielo.
